El Senado de Estados Unidos dio un paso simbólico pero políticamente relevante al avanzar una resolución que exige la retirada de las fuerzas estadounidenses del conflicto con Irán. Cuatro senadores republicanos se unieron a los demócratas en esta votación de procedimiento, la primera de su tipo desde el inicio de la guerra hace más de once semanas. La medida busca limitar las operaciones militares del presidente Trump contra Teherán, aunque aún debe superar una votación final y enfrenta serias dificultades en la Cámara de Representantes.
La resolución invoca la Ley de Poderes de Guerra de 1973 y requeriría autorización del Congreso para continuar las acciones militares. Los costos oficiales ya superan los treinta mil millones de dólares y el conflicto está agotando las reservas de armamento estadounidense. Dentro del propio partido republicano crece la inquietud a medida que la guerra se acerca a su tercer mes. El líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, comparó al presidente con un niño jugando con un arma cargada.
Incluso si el Senado aprueba la medida, Trump la vetaría con casi total seguridad. La Cámara controlada por los republicanos ya rechazó iniciativas similares en el pasado. La votación refleja el desgaste que genera un conflicto prolongado tanto en recursos como en apoyo político interno.
Al final, el Senado parece más un escenario de teatro político que un freno real al poder presidencial. Mientras los costos siguen subiendo y las reservas de municiones bajan, la resolución avanza como un recordatorio de que incluso los aliados más cercanos pueden cansarse de la misma película. Trump, por ahora, sigue con el control remoto en la mano.