La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que una ofensiva coordinada entre sectores ultraderechistas de Estados Unidos y grupos afines mexicanos busca tensar las relaciones bilaterales por razones ideológicas. Durante su conferencia matutina descartó que Donald Trump dirija personalmente estos movimientos, destacando que existe buena comunicación entre ambos gobiernos.
Sheinbaum atribuyó las tensiones a actores que rechazan su administración y prefieren una relación deteriorada con Washington. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, los aranceles sobre productos mexicanos y las estrictas políticas migratorias han complicado el panorama. En abril, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a diez funcionarios mexicanos, incluido el exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico. La semana pasada el Congreso mexicano aprobó una reforma constitucional que permite anular elecciones ante injerencia extranjera comprobada.
El escenario recuerda a una partida de ajedrez donde un jugador mueve las piezas del rival mientras grita que el tablero está defectuoso. Sheinbaum mantiene que los ataques responden más a diferencias ideológicas que a instrucciones directas desde la Casa Blanca, aunque el ambiente diplomático sigue cargado de sospechas y movimientos laterales. La reforma electoral busca blindar los comicios ante influencias externas, mientras los aranceles y las acusaciones judiciales siguen generando fricciones que ningún comunicado logra disimular del todo.