Donald Trump soltó la noticia en un podcast: Irán ya aceptó no tener armas nucleares y el ayatolá está participando directamente en las negociaciones con Washington. Según el presidente de Estados Unidos, el acuerdo está tan avanzado que parece más una firma de contrato que una negociación diplomática.
El mandatario aseguró que Teherán ha dado su palabra de que el programa nuclear quedará limitado a usos pacíficos. La mención del ayatolá como interlocutor directo añade un giro inesperado, ya que normalmente estas conversaciones se llevan a cabo a través de ministros de exteriores y embajadores. Trump presentó el asunto como un logro personal, comparándolo con un trato inmobiliario que se cierra con un apretón de manos y sin letra pequeña.
Mientras tanto, analistas observan con escepticismo cómo un conflicto regional que afecta al suministro de combustible de aviación podría estar influyendo en estas conversaciones. La coincidencia temporal entre la crisis energética y las declaraciones nucleares genera suspicacias sobre qué presiona más a las partes: la amenaza atómica o los precios del queroseno.
El tono de Trump sugiere que el entendimiento podría materializarse pronto, aunque nadie sabe si se firmará antes de que suban de nuevo los precios del combustible o antes de que el ayatolá decida cambiar de opinión. Por ahora, la única certeza es que el presidente estadounidense vende la historia como una victoria diplomática envuelta en un episodio de podcast.