En un mensaje que parece sacado de una película de acción de los 80, Donald Trump anunció este miércoles que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán podría terminar si Teherán juega limpio. Desde su megáfono digital en Truth Social, el presidente prometió que la “legendaria Furia Épica” cesará y el estrecho de Ormuz volverá a ser la autopista marítima de todos, incluso para Irán. ¿Paz o bluff? El suspenso está más alto que el precio del petróleo.
Trump, con su característico estilo de reality show, lanzó una advertencia que suena a guion de Hollywood: si Irán no cumple lo acordado, los bombardeos volverán con una intensidad que hará que los anteriores parezcan fuegos artificiales de barrio. “Será lamentable”, aseguró, como si estuviera vendiendo boletos para el próximo blockbuster de destrucción. El estrecho de Ormuz, esa vena vital del comercio mundial de crudo, sigue siendo el trofeo en disputa, cerrado como un bar después de las dos de la mañana.
El magnate convertido en presidente no dio detalles sobre qué acuerdos debe cumplir Irán, dejando a todos especulando más que en un grupo de chat de teorías conspirativas. ¿Es una estrategia para bajar la tensión o solo otro episodio de su saga de negociaciones al límite? Mientras tanto, el mundo observa, con los mercados probablemente temblando más que un novato en Wall Street.
Si Irán dice “no”, prepárense para un show de fuegos pirotécnicos que Trump promete será inolvidable. ¿Ormuz abierto o zona de guerra? Esto tiene más drama que un final de temporada en streaming. Agárrense, que la trama apenas comienza a calentarse.