Donald Trump presumió los datos laborales de mayo, que sumaron 179,000 nuevos puestos de trabajo, pero se quejó de que la Bolsa neoyorquina bajara igual. Para el presidente, un informe tan sólido debería hacer subir las acciones, no hundirlas, como ha ocurrido durante dos siglos.
El Departamento de Trabajo reportó 179,000 contrataciones, casi idénticas a las 172,000 del mes previo, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 4.3%, mejor que lo esperado por los analistas. Sin embargo, el Dow Jones cayó 0.57% hasta 51,266 puntos, el S&P 500 bajó 1.25% hasta 7,489 y el Nasdaq retrocedió 2.34% hasta 26,202. El secretario interino de Trabajo, Keith Sonderling, defendió las cifras y señaló que la construcción de centros de datos, junto con los sectores farmacéutico y automovilístico, impulsaron el crecimiento.
Trump insistió en redes que el crecimiento no significa inflación y reclamó grandeza económica. El secretario del Interior, Doug Burgum, también celebró que el mandatario trajera empleos de vuelta a América y elevara salarios. Aun así, Wall Street actuó como un adolescente malhumorado que rechaza el helado gratis.
Al final, los números laborales brillan, pero los inversores prefieren el drama bursátil antes que celebrar.