En un giro que parece un guion de telenovela diplomática, Estados Unidos e Irán están a un paso de firmar un memorándum de una sola página para poner fin a la guerra en el golfo Pérsico. Según una fuente pakistaní mediadora y un reporte de Axios, el acuerdo podría ser la llave para reabrir el estrecho de Ormuz, esa arteria del petróleo mundial cerrada desde que empezó el conflicto el 28 de febrero.
El trato, negociado por enviados estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner junto a funcionarios iraníes, incluye 14 puntos jugosos: Irán frenaría su enriquecimiento nuclear, Estados Unidos levantaría sanciones y liberaría miles de millones en fondos congelados, y ambos desbloquearían Ormuz. Todo empezaría con un cese de hostilidades y 30 días de charlas para afinar detalles. Si las negociaciones se tuercen, el bloqueo naval de Washington o los misiles podrían volver al menú. Mientras, Trump suspendió su “Proyecto Libertad”, una misión naval para escoltar buques que solo logró más ataques iraníes, como el de un portacontenedores francés herido esta semana.
El presidente, con su drama característico, anunció en redes sociales una pausa en la operación por “grandes avances” con Teherán, aunque sin soltar prenda. Irán, que ha mantenido Ormuz como su patio trasero, no comenta directamente, pero su ministro Abás Araqchi habla de un “acuerdo justo” desde China. ¿Será este papelito la solución o solo un borrador para otro reality de tensiones?
Con ataques a buques y puertos emiratíes en juego, y drones iraníes haciendo de las suyas, esto parece más un videojuego de estrategia que diplomacia. ¿Paz en 48 horas o más fuegos artificiales? Ormuz y el mundo contienen el aliento.