El presidente Donald Trump aumentó de 7,500 a 17,500 el tope anual de refugiados admitidos en Estados Unidos, permitiendo acoger hasta 10,000 sudafricanos blancos adicionales. La decisión, publicada el martes en el Federal Register, responde a lo que la administración describe como una “situación de emergencia” por un supuesto aumento de la incitación racial en Sudáfrica.
En 2025, Trump había reducido el límite general de 125,000 a 7,500, dando prioridad a la minoría blanca sudafricana. Desde el inicio del año fiscal, de las 4,499 personas admitidas como refugiadas, todas menos tres son sudafricanas. El gobierno acusa a las autoridades de Pretoria de perseguir a los afrikáneres y critica su denuncia ante la Corte Internacional de Justicia contra Israel por la guerra en Gaza.
Trump ordenó que las admisiones adicionales se otorguen específicamente a afrikáneres. Además, impuso aranceles del 30% a productos sudafricanos, los más altos entre los países del África subsahariana, y boicoteó la cumbre del G20 en Johannesburgo. Los afrikáneres, descendientes de colonos europeos, constituyen la mayoría de la población blanca del país y fueron los impulsores del apartheid.
La medida parece diseñada para equilibrar una balanza que Washington considera desequilibrada, aunque el resto del mundo la ve como una jugada política envuelta en retórica de emergencia. Mientras tanto, los números reflejan una prioridad clara: abrir puertas selectivas en un sistema que antes parecía más amplio.