Donald Trump anunció que solo firmará un acuerdo con Irán si resulta grande y significativo, descartando cualquier cosa que se parezca al pacto nuclear de 2015. Ese trato, negociado por Obama, lo abandonó en 2018 porque lo consideraba un camino directo hacia las armas atómicas. Según el presidente estadounidense, el nuevo entendimiento será exactamente lo contrario del desastre anterior.
Trump cargó contra los demócratas que critican el posible pacto sin conocer detalles que aún no se han negociado. Les acusó de haber perdido el rumbo y de atacar cada una de sus victorias. Las conversaciones avanzan, pero el mandatario advirtió que no firmará nada a toda prisa, ya que ambas partes deben tomarse su tiempo para hacerlo bien. La primera reunión se celebró en Islamabad tras el alto el fuego del 8 de abril, prorrogado sin fecha límite.
Por su parte, el presidente iraní Masud Pezeshkian aclaró que cualquier acuerdo necesitará la aprobación del líder supremo Mojtaba Jamenei y que Teherán no renunciará a su derecho a desarrollar tecnología nuclear. Las diferencias entre las posiciones han impedido hasta ahora una segunda cita.
Trump insiste en que el Partido Demócrata critica sin saber nada mientras Irán defiende su programa atómico como cuestión de soberanía. El resultado parece un baile diplomático donde nadie quiere pisar el pie del otro pero todos miran de reojo el botón nuclear. Al final, el acuerdo que salga será tan grande como el ego de quien lo firme o tan vacío como las promesas previas.