Donald Trump se autoproclamó el superhéroe del día en su red Truth Social, anunciando que, gracias a su encanto irresistible, convenció a las autoridades iraníes de no ejecutar a ocho manifestantes. ¿Quién necesita capa cuando tienes un teclado y un ego del tamaño de un rascacielos?
Según el magnate naranja, de las ocho mujeres, cuatro saldrán libres más rápido que un influencer cancelado, mientras que las otras cuatro pasarán un mes en el hotel de rejas, cortesía del régimen. Trump no escatimó en palmadas en su propia espalda, agradeciendo a Irán y sus líderes por escuchar su “petición especial”. Sin embargo, desde Teherán le bajaron el volumen a la fanfarria, desmintiendo el martes que las mujeres enfrentaran la pena de muerte y acusando al expresidente de tragarse noticias más falsas que un titular de tabloide.
Vamos, que Trump parece haber confundido la realidad con un guion de Hollywood donde él es el protagonista que salva el día. ¿Será que vio demasiadas películas de acción o solo quiso sumar puntos para su próxima campaña? Mientras tanto, las redes sociales arden con memes de Trump como diplomático, negociando paz mundial con un combo de hamburguesas y tuits.
Lo cierto es que esta historia tiene más giros que un culebrón de sobremesa. ¿Realmente influyó Trump o solo se colgó una medalla que no le pertenece? Sea como sea, esta novela internacional nos deja con una moraleja: en política, a veces un tuit pesa más que un tratado. O al menos, eso cree Donald.