¡Prepárense para el reality show geopolítico del año! Donald Trump aterriza en Pekín este miércoles para una visita de dos días, su primera a China desde 2017, donde se verá las caras con Xi Jinping. En la agenda: Irán, Taiwán, inteligencia artificial, armas nucleares y un acuerdo sobre minerales críticos que tiene más suspense que un final de temporada.
Las dos mayores economías del mundo intentarán calmar tensiones más calientes que un debate en Twitter, tocando temas espinosos como el comercio y la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. Se espera que anuncien foros para facilitar inversiones y comercio, mientras China podría soltar billetes en aviones Boeing, agricultura y energía gringa. Además, hay rumores de extender una tregua comercial sobre tierras raras, aunque un representante yanqui solo dijo: “Ya veremos, no ha expirado”. Traducción: sigan especulando.
Trump presionará a China por su amistad con Irán y Rusia, buscando que Pekín convenza a Teherán de firmar la paz. Xi, por otro lado, está harto de que EE. UU. arme a Taiwán, isla que reclama como suya, mientras Washington insiste en que su política no cambiará. Sobre IA, los asesores de Trump quieren un chat para evitar malentendidos digitales, y en armas nucleares, China sigue diciendo “ni hablar” a cualquier control.
Tras su última reunión en octubre en Corea del Sur, donde pausaron una guerra comercial salvaje, esta cita promete más giros que un thriller. ¿Lograrán un apretón de manos épico o solo más memes de aranceles? Esto está más tenso que esperar la actualización de un iPhone.