¡Al fin una buena noticia para Ucrania que no involucra tanques ni barricadas! La Unión Europea dio luz verde a un jugoso préstamo de 90,000 millones de euros (unos 106,000 millones de dólares) este miércoles, pese a que Hungría jugaba al villano de telenovela bloqueando el trato. Volodimir Zelenski, presidente ucraniano, celebró la decisión como “la señal adecuada”, probablemente mientras calculaba cuántos drones puede comprar con eso.
El drama comenzó con Viktor Orbán, el primer ministro húngaro saliente, que frenó el préstamo como si fuera un reality show, exigiendo que Ucrania reparara el oleoducto Druzhba, dañado por ataques rusos en enero. Este tubo, vital para Hungría y Eslovaquia, debería llevar petróleo ruso, pero sigue más seco que un chiste en una reunión de contadores. Aunque Ucrania anunció que ya lo puso en marcha, el crudo no fluye, y Orbán sigue con cara de “te estoy vigilando”. Mientras tanto, Chipre, que preside el Consejo de la UE, corre contrarreloj para sellar el acuerdo final en 24 horas, con aprobación definitiva fijada para el jueves por la tarde. No quieren más sorpresas tipo “se pinchó otra tubería”.
El préstamo, dividido en 45,000 millones para 2026 y otros tantos para 2027, será un salvavidas para financiar la guerra contra Rusia. Líderes europeos como Gitanas Nauseda de Lituania aplaudieron la decisión, que llevaba más tiempo en espera que una actualización de Windows.
Y así, entre oleoductos fantasmas y negociaciones dignas de un mercado de pulgas, Ucrania recibe un respiro financiero. ¿Será suficiente para ganar la guerra o al menos para que Hungría deje de hacer berrinches? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.