La Unión Europea y México escenificaron una cumbre digna de una serie de reconciliaciones tardías al celebrar su primer encuentro bilateral en más de una década. La cita sirvió para firmar acuerdos que modernizan su relación comercial y de asociación desde el año 2000, eliminando la mayoría de aranceles restantes, sobre todo en el sector agroalimentario, mientras declaraban su apego al orden internacional y a la diplomacia como antídoto contra las tensiones globales.
Los presidentes del Consejo Europeo António Costa y de la Comisión Ursula von der Leyen, junto al comisario Maros Sefcovic y la alta representante Kaja Kallas, se reunieron con la presidenta Claudia Sheinbaum en Ciudad de México. El documento conjunto de cinco páginas recoge su preocupación por conflictos en Ucrania, Oriente Próximo y el estrecho de Ormuz, además de un guiño solidario al pueblo cubano. Ambos bloques prometen cumbres cada dos años y nuevos diálogos sobre migración, seguridad, cambio climático y energía, impulsando incluso intercambios académicos tipo Erasmus+.
Von der Leyen lo calificó de momento histórico que fortalece una asociación más robusta frente a la coerción económica, mientras Costa lo definió como una declaración geopolítica por el comercio justo y la sostenibilidad. El texto final recalca la necesidad de cumplir las normas firmadas, que aún esperan ratificación. En tiempos de turbulencias, la pareja atlántica opta por actualizar su alianza con reglas compartidas y menos barreras arancelarias, como si el multilateralismo fuera un contrato de alquiler que conviene renovar antes de que suban los precios.