Xi Jinping recibió a Vladimir Putin con un apretón de manos frente al Gran Salón del Pueblo en Pekín. El líder chino desplegó una alfombra roja para su invitado ruso mientras una banda militar interpretaba los himnos nacionales de ambos países. Durante el encuentro, Xi destacó la relación “inquebrantable” entre China y Rusia a pesar de las dificultades internacionales y las presiones externas que enfrentan.
El gesto ceremonial incluyó la habitual revisión de tropas y la presencia de niños agitando banderas, en una puesta en escena que recuerda las bienvenidas más pomposas de la diplomacia moderna. Ambos líderes, que se llaman mutuamente “viejo amigo”, han mantenido casi cuarenta encuentros en más de trece años de ejercicio simultáneo del poder. Esta nueva reunión se produce tras la visita de Donald Trump a China y en medio de tensiones globales que incluyen conflictos regionales y disputas comerciales.
China busca proyectar una imagen de estabilidad mientras Rusia enfrenta sanciones y busca nuevos mercados para sus recursos energéticos. La coordinación entre ambos países se ha fortalecido en los últimos años, especialmente en materia económica y estratégica. Putin, por su parte, ha encontrado en Pekín un socio dispuesto a mantener el diálogo incluso cuando las circunstancias mundiales se complican.
Al final, el apretón de manos y la alfombra roja parecen más un ritual de amistad duradera que una simple foto de protocolo. Mientras el mundo observa cómo evolucionan las alianzas, Xi y Putin continúan demostrando que su relación resiste mejor que muchos matrimonios de conveniencia. La banda militar ya puede empezar a ensayar para la próxima visita.